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Una nueva forma de amor

Publicado el 21-02-2013

Por Mamá (contra) corriente

Hace justo una semana fue 14 de febrero, San Valentín. Un día que a muchos no nos entusiasma pero que no viene mal para homenajear a aquellos a los que amamos y que nos aman y, por qué no, para ensalzar el amor como el gran motor de nuestras vidas, ahora quizá, con más motivo, en estos tiempos tan difíciles que estamos viviendo.

A pesar de ser escéptica como la que más, ha sido una fecha especial. El año anterior justo por estos días conocí la carita de Bebé a través de una ecografía 4D, ¡el momento estaba cerca! Este año ha sido mi primer San Valentín como mamá de dos, con Bebé hecho ya todo un bichillo, con nuestra familia completa con su presencia y nuestra casa llena de sus risas. Había muchas razones para celebrar el día del amor: me siento afortunada por tener el corazón lleno con el amor de mis dos niños, un amor que no se divide sino que se multiplica hasta el infinito. Plena con el amor de mi familia de cuatro, que ahora siento completa.

Más aún, éste era un día para celebrar el descubrimiento de una nueva clase de amor: el que fluye a través de la lactancia. Llevo casi diez meses dando y recibiendo amor a través del pecho, hundiéndome en esos ojos oceánicos que tiene Bebé, enamorándonos más y más cada vez que nos fundimos en uno.

Me lo había perdido en la primera ocasión y ahora no dejo de asombrarme de la profundidad e intensidad del sentimiento. Ese mirarse y reconocerse en el otro, célula a célula, esas horas infinitas sin poder apartar la vista, reflejándonos el uno en la pupila del otro, decirse tantas cosas sin necesidad de hablar, entregarse al torrente de oxitocina, dejarse adueñar de la paz del amamantamiento… Y, ahora que va creciendo, también las caricias, la risa por la que se escapa la leche, la búsqueda ansiosa del pecho, la exploración de mi cara al tiempo que mama.

Las dificultades del puerperio, los contratiempos de la vida cotidiana, la continúa prisa en la que vivimos… todo queda a un lado. Son momentos en los que se para el mundo. Bebé y yo, unidos como cuando estaba en mi vientre, amándonos ajenos a todo lo demás.

Que se quede quieto el mundo y no se mueva porque quiero vivir este amor para siempre. Como decía Lope de Vega: esto es AMOR y el que lo probó, lo sabe.

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Día Internacional de la Familia

Publicado el 15-05-2012

Hoy 15 de mayo se celebra el Día Internacional de la Familia. Así lo decidió la Asamblea General de las Naciones Unidas en el año 1993. Desde entonces se celebra con el objetivo de concienciar a la población sobre la importancia de la unión familiar además de velar por la situación de las familias en todo el mundo.

Cada año se incide en un tema concreto para invitar a la reflexión y promover ideas que puedan ayudar. “Las madres y las familias: retos en un mundo cambiante”, “las repercusiones de las migraciones en las familias del mundo”, “lucha contra la pobreza de las familias y la exclusión social”, fueron los temas tratados en los últimos años.

La familia tiene un incalculable valor como unidad básica de la sociedad en la que vivimos. El primer espacio social al que pertenecemos es nuestra familia, y es ahí de donde deben partir algunos de los pilares fundamentales que nos constituirán como personas.

Esta celebración nos recuerda a todos que el seno familiar es un lugar privilegiado donde nuestros hijos crecerán seguros, protegidos, queridos, lo cual los hará adultos responsables, independientes al tiempo que felices.

El hogar familiar ha de ser punto de referencia para la educación. En unos tiempos donde en ocasiones se delega por completo en colegios e instituciones, es importante recordar que la educación debe partir siempre del núcleo familiar. Y no solo la educación académica, la educación en valores sino también la educación emocional.

En los países desarrollados nos enfrentamos a unas necesidades sociales que en ocasiones hacen que la familia se vea desplazada. Alcanzar un equilibrio familiar y laboral es la meta que las sociedades occidentales anhelan para mayor beneficio de todos.  Los países del Tercer Mundo tienen una realidad bien distinta, y esta celebración también sirve para concienciarnos de los problemas a los que se enfrentan cada día: pobreza, guerras, enfermedades. Por todo ello la familia, para ellos, es doblemente importante.

Esta fecha nos da la oportunidad de detenernos y analizar nuestra situación y la de otros, de darnos cuenta del gran tesoro que supone la unidad familiar, y sobre todo de intentar mejorar lo que tenemos. ¿Creéis que es posible?, ¿cómo la haríais?, ¿alguna idea que queráis compartir con nosotros? ¡Os invitamos a reflexionar con nosotros!

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Trendy-father vs old-fashion-father (o padre modernillo versus padre de toalavida)

Publicado el 24-04-2012

Por Las historias de Papá Lobo

Aclaraciones iniciales.

  • “Trendy”: palabro usado para que algo que ha existido toda la vida, parezca que lo hemos inventado hace 10 minutos y “todo Cristo” hable de ello.
  • Uso: basta con colocarlo delante de la palabra que se quiera “remodernizar” teniendo en cuenta que esta tiene que anglosajonizarse  o lo que es lo mismo “traducirse al inglés medio –sí, ese que todos hablamos según pone en nuestro currículum–. Así tendríamos “trendy-baby” o “trendy-jolidais” (antes llamadas “irse al pueblo”), “trendy-work”, etc.

Así que siguiendo la línea nos encontramos con los “trendy-fathers”, pero ¿qué es, y sobre todo, para qué sirve un TF? (si, lo de acortar vocablos también en muy “trendy”).

Pues no es otra cosa que un padre que se sabe de memoria el repertorio de canciones de los 50 DVDs de los Canta-Juegos, cada uno de los personajes que aparecen en las series de dibujos de los 15 canales infantiles; las tallas de ropa de sus hijos; las citas con el pediatra, las de la guardería, las del cole…;tiene el cuadrante de “horarios disponibles” de todos los miembros de la familia, amigos y vecinos; sale el primero del trabajo recoge a los niños y se los lleva al parque;  que lo mismo te prepara la merienda para 5, que es capaz de cambiar un pañal usando la guantera del coche. En definitiva… ¡¡¡Un ser mitológico!!! Porque no nos engañemos, hay madres que ni siquiera llegan a eso, así que no digamos de nosotros.

Pero ser un trendy-father es lo que toda madre sueña con tener a su lado (aunque algunas simplemente se conformen con que su pareja no estorbe demasiado) y es que en la memoria colectiva tenemos fijado como modelo de padre de toda la vida, u old-fashion-father pa los trendies, al nuestro cruzado con el de “mira quién habla” y “tres solteros y un biberón” que mezclado y agitado nos sale un “algo” entre Alfredo Landa y John English. Un padre tranquilo y sin mucho estrés, cuya responsabilidad con sus hijos se limitaba a trabajar para traer dinero a casa y mediar en aquellos conflictos en que la autoridad materna no era suficiente. Las visitas al pediatra, al colegio, a la zapatería, etc., eran “cosas” de tu madre, él no se encargaban de “esas” cosas. [La primera vez que mi padre cogió un carrito de bebé fue  con su nieto (y encima no hubo que pedírselo)].

¿Cuánta vergüenza nos habríamos ahorrado si hubiera sido nuestro padre el que fuera con nosotros al médico o a comprar ropa? Porque no me negarán que eso de ir al médico y que tu madre en vez de explicar los síntomas serios se dedicase a contarle tu vida con pelos y señales tenía delito, “¿de dónde sacan las madres que esa tos que no se termina de curar sea culpa de la leche  o que estés todo el  día con el hijo del frutero que nunca se pudo hacer vida de él o de las pocas verduras que comes?” Un trágame tierra es lo que eran esas visitas.

En cambio si ibas con tu padre la cosa era mucho más llevadera, el médico no tenía que preguntar demasiado y no nos engañemos, iba a servir de poco. ¿Qué es lo que le pasa al pequee? Pues que está enfermo. Ya, ¿síntomas a parte de mocos? (lo de los mocos era porque ya te los veía desde la sala de espera). Pues, tos. Muy bien, pues que se tome esto al menos una semana o hasta que se le pasen los mocos. “Gracias doctor. Buenas tardes”. Y se acabó, en 10 minutos estabas despachado y con todo tu orgullo de una pieza!

Ahora vas al médico con tu TF y la cosa es muy distinta. Éste le presenta al médico una gráfica con tu variación de temperatura de las últimas 72 horas, la densidad de orina y los antecedentes de fiebres tifoideas y sarampión de todo pariente tuyo hasta sexto nivel. Y sí, a lo mejor se pasa un poco de vergüenza cuando saca el móvil para grabar la conversación con el médico y que tu madre la oiga después, pero creedme que no es nada comparado con ir al médico con tu madre.

Y qué me dices de ir de compras con tu madre… ¿acaso podía haber mayor tortura? Pues sí, ir con las amigas de tu madre, que siempre se apuntaban a la fiesta, y que tenían que saber que esos pantalones te quedaban grandes y que no te habías puesto los calzoncillos que ella te dijo, pero es que además, también tenían que saberlo toooooodos los clientes de la tienda. Y “a ver date la vuelta que no me convence”, “¿no lo tienen más barato?”. “¡Tanto por unos vaqueros, si cuestan más que los trajes de tu padre!” “¿Te has fijado, nos cuesta medio sueldo vestirle y así lo agradece?”.

El día que mi madre me miraba demasiado los pantalones yo ya me pasaba el resto de la tarde temblando. Con tu padre era mucho más fácil y se resumía en: “¿qué quieres?, ¿cuánto cuesta?, ¿dónde se compra eso?, ¿seguro que es “esto” lo que quieres?, ¿cómo que hay que ir a otra tienda?” Simple y directo.

Ahora con un trendy-father la cosa se complica un poco, pues se pondrá en modo “padre colega” para decirte eso de “no, no pienso comprarte esos calzoncillos de Dolce & Gabbana”. ¿Por qué no? ¡Pues porque tienes 3 años! Aunque creo que esta camiseta de Metallica te queda mejor que la de la esponja esa amarilla. También como buen TF puedes aprovechar que sacas de paseo al pequeño (por pequeño me refiero a menos de 3 años) y le amplias el fondo de armario para compensar un poco la vestimenta ñoño-bebe-marinerito que cubre toda la gama de colores pastel, que tu Santa y familia le han ido comprando al peque y es que una de las ventajas que tiene el visitar tiendas es que te das cuenta que en el mundo de la vestimenta infantil hay más cosas que “nidos de abeja”, trajes de marinero y Bob Esponja.

Pero una de las grandes diferencias con los padres de antes, es que si bien en aquellos tiempos la sociedad demandaba unos padres más centrados en el trabajo y en las “cosas de padres” (fuesen cuales fuesen), ahora la cosa está cambiando y para ser un buen padre ya no basta con ver a tu hijo varias horas al día, ir de compras con él, a las reuniones, al médico y al parque. No, no, no. Ahora tienes que estar al día de toda nueva tendencia, así como de las variaciones que hayan salido y de las ya existentes, sobre salud infantil y juvenil, primeros cuidados del bebé, alimentos macro, micro, pro, pre y post-bióticos, número de serie de las vacunas, posología, trastornos psiquiátricos, motrices y directrices, posibles influencias del medio en la relación psico-socio-mico-trico-cultural entre tu hijo, los neutrinos y el Bolsón de Higgs. Y no sólo eso. Sino que también hay que estar al día y conocer cosas como la posible influencia de la relación de pareja en vuestros vástagos, así como las posibles modificaciones psicosomáticas en su ADN producidas por los ruidos ambientales, el color de vuestra corbata o el color del microondas.

¿Y todo ello, para qué? Para criar a vuestros hijos. Exactamente igual que lo hacía vuestro padre sentado en el sofá leyendo el periódico, o intentándolo, mientras vosotros saltabais sobre él o cuando se reventaba la espalda cargado con la sombrilla no homologada para los rayos UV-325448/I que le habían regalado con el suplemento dominical, la silla, vuestros juguetes de plástico llenos de aristas cortantes, la bolsa de los tupper con los bocadillos y la sandía sin esterilizar que siempre terminaban llenos de arena y a la única que le importaba era a tu abuela.

Así que queridos hijos, espero que crezcáis sanos, fuertes y psicológicamente aptos según los cánones de algún instituto de Massachusetts, porque a este paso lo vais a necesitar para cuidar de vuestros hijos en el futuro, pues abuelos van a quedar pocos. Al menos sanos.

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Los secretos de la hora del cuento

Publicado el 27-03-2012

La hora del cuento es un momento mágico para nuestros hijos, un momento de intimidad, cariño y conexión con papá y mamá. Educadores y pedagogos nos insisten en los múltiples beneficios que la lectura diaria de un cuento aporta a los más pequeños.

Qué secretos esconde “la hora del cuento”:

  • Fomenta la curiosidad e imaginación de los niños.
  • Les anima y motiva en el inicio de la lectura.
  • Refuerza y mejora la adquisición del lenguaje escrito y la comprensión lectora.
  • Amplía su vocabulario y desde corta edad aprenden a utilizar un lenguaje rico y fluido.
  • Estimula la memoria.
  • Les transmite valores importantes como la amistad, la honestidad, la bondad, la nobleza.
  • Nos ayudan a enseñarles cosas nuevas a través de sus historias.
  • Refuerza el vínculo familiar y aumenta la confianza, autoestima y seguridad del niño.
  • Ayuda a que centren su atención.
  • Si los cuentos son inventados y/o personalizados la carga de motivación del niño es aún mayor y tiene un alto poder educativo.
  • Les enseña a sacar conclusiones y a reflexionar sobre las consecuencias de sus acciones.
  • Les ayuda a combatir sus temores. Los niños se pueden identificar con los personajes del cuento, con sus emociones, reacciones o miedos. El conocer lo que va a suceder y ver cómo el personaje sale airoso de la situación le dará seguridad.
  • Les hace comprender las diferencias entre lo bueno y lo malo.
  • Les relaja y en consecuencia les ayuda a tener un sueño reparador.
  • Favorece el aprendizaje debido a que se acostumbran a escuchar y poner atención.

Cómo podemos sacar el mayor partido al momento de la lectura:

  • Cada noche, a la misma hora y en el mismo lugar, crea un momento especial en torno a la narración.
  • Contar un cuento no es solo leer, es escenificar, darle emoción, disfrutar y sobre todo hacerle participar.
  • Cuando son muy pequeños es bueno que identifique cada parte que le vamos contando con las ilustraciones.
  • Hazle preguntas al finalizar el cuento, es bueno saber qué parte le ha gustado más, si cambiaría algo, qué personaje es su preferido. De este modo sabrás si comprende el cuento, si le está gustando, con qué personaje se identifica, si alguna parte le crea algún conflicto.

Un cuento, un momento, una unión. Tu hij@ disfrutará y aprenderá y tu podrás retener esos maravillosos momentos compartidos en tu memoria como el mejor de los tesoros.

Y tú, ¿lees cuentos a tus hijos?, ¿cuáles son sus preferidos?

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La R-evolución de la paternidad

Publicado el 26-07-2011

Por Mamá sin Complejos

Comunidad virtual de madres, cibertribu, madres blogueras …, las madres hacemos correr ríos de tinta últimamente. Pero ¿y los padres?, ¿qué papel juegan en esta aventura de la crianza de los hijos?

Las mujeres reivindicamos poder vivir nuestra maternidad en toda su plenitud. Muchas optamos por una crianza basada en el respeto, el apego, el cariño sin límites. Pero en ocasiones se nos olvida hablar de nuestros compañeros de viaje, los padres de nuestros hijos.

Me atrevo a decir que la paternidad está de moda. En las últimas décadas muchos son los cambios acontecidos. Hasta no hace mucho tiempo los hombres no atendían cosas como cambiar pañales, alimentar, despertar en las noches de enfermedad o malos sueños, educar, poner límites, jugar en el parque. En definitiva, no compartían la infancia de sus hijos. Los padres delegaban por completo en las madres. Y Padres Club Madres Felices la mujer, estoicamente, se hacía cargo de todo. Se daba por hecho que era la encargada de atender, cuidar y criar a los hijos. Recuerdo haber escuchado en más de una ocasión algo así como “eso es cosa de mujeres”.

Pero las cosas están cambiando, aunque aún queda mucho trabajo por hacer. Y lo que a mi me gusta llamar R-evolución, también ha llegado a la paternidad. Los hombres, los padres, ahora sí son parte activa y participativa en la crianza y educación de los hijos.

Todavía recuerdo con orgullo como mi pareja asistió emocionado e ilusionado a las clases de preparación al parto. Recuerdo cómo descubrió y leyó con avidez a Carlos González y otros textos sobre crianza y lactancia. Revivo en mi memoria cómo disfrutaba viendo lactar a nuestro hijo, o durmiendo a su lado. Veo como cada día lee atento y entusiasmado los blogs de maternidad y crianza, o todo lo relacionado en las redes sociales. Disfruto cada día viendo como padre e hijo disfrutan el uno del otro, se quieren, se necesitan.

Juntos nos hemos hecho padres, juntos hemos madurado esta faceta personal que tantas satisfacciones y quebraderos de cabeza nos da.

Así que cuando hablamos de R-evolución maternal creo que sin darnos cuenta los excluimos. Más bien deberíamos hablar de R-evolución familiar. Todo lo que yo hago, pido o exijo lo hago para y por mi familia. Y Él también. Papá quiere una jornada laboral que le permita disfrutar, educar y estar con su hijo y su familia. Papá quiere aprender y asistir a las charlas y conferencias relacionadas con la crianza. Papá quiere asistir a un Grupo de Madres y/o padres para compartir ideas, preocupaciones, dudas. Papá quiere que los niños sean criados con respeto y apego. Papá quiere que madres e hijos puedan estar juntos el mayor tiempo posible mientras son bebés y dure la lactancia. Papá cree y defiende el parto respetado y la lactancia a demanda. Papá quiere las mismas cosas que Mamá. Aquí está la esencia de esta evolución y a su vez revolución. Aquí reside nuestra igualdad, no en nuestra sexualidad.

La familia es el pilar básico de cualquier sociedad, y en la nuestra la estamos despreciando. Somos esclavos de lo laboral y pensamos que dando a nuestros hijosbienes materiales cumplimos nuestro deber. La mejor herencia que podemos dar a nuestros niños es una crianza amorosa, respetuosa, donde mamá y papá estén. Da igual el tiempo de calidad, o el tiempo en cantidad, se trata de darles tiempo sin más.

La familia, la paternidad, la maternidad, todo ha de ser sinónimo.

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