¿Notas que te falta energía, que no llegas a todo?, ¿te notas decaída, cansada? Necesitamos una inyección de positivismo y energía para poder seguir haciendo frente a las actividades diarias, el trabajo, la crianza de nuestros hijos.
A lo largo del día llevamos a cabo multitud de tareas, pero reflexionemos un momento. ¿Cuántas de esas tareas tienen como objetivo una misma?
Nos preocupamos de nuestro trabajo, de las tareas del hogar, de las necesidades de los niños (colegio, actividades extraescolares, médico, comidas), y el día se queda corto para pensar en nosotras. En ocasiones al llegar la noche estamos agotadas y no nos hemos dedicado ni un minuto.
Debemos ser conscientes de lo importante que es conseguir ser una madre feliz. Y es que nuestra felicidad es la felicidad de nuestra familia. A veces podemos conseguir un poco de bienestar gracias a dedicarnos unos minutos al día, minutos que sean exclusivamente para nosotras. Ese rato podemos dedicarlo a hacer deporte, leer un libro, ojear una revista, darnos un baño relajante, salir a pasear.
No importa cuál sea la actividad, lo importante es concedernos un regalo, mimarnos, tener un tiempo donde las protagonistas seamos solo nosotras. Actos tan sencillos como estos, llevados a cabo un par de veces en semana, nos harán sonreir, estar más relajadas y en consecuencia ser la madre feliz que anhelamos ser.
El frenético ritmo que llevamos a veces hace impensable poder tener ese paréntesis, pero arañar pequeños momentos es una necesidad, casi una obligación.
Porque sentir que nos cuidamos o dedicamos un tiempo, por pequeño que sea, hará que nos encontremos mejor. Sentirnos bien, por dentro y por fuera repercutirá en nuestro estado de ánimo, en nuestra autoestima. Nuestros hijos y nuestra pareja serán los grandes beneficiados.
Madres felices criarán hijos felices. Si nos recompensamos con pequeños momentos, nos concedemos ese tiempo que necesitamos, nuestros hijos verán madres más receptivas, menos estresadas, con más ganas de compartir juegos, de disfrutar, de escucharles.
¿Y vosotras?, ¿os concedéis esos momentos?, ¿notáis como vuestro bienestar y felicidad repercute en vuestros hijos?



Yo creo que repercute, por supuesto, y que tenemos que darnos un respiro. Quizá sólo sean unos pocos minutos que dedicarnos a nuestra salud mental, para afrontar con más fuerza el día a día.
Besos!!!
Cuánta razón tenéis…. y qué poco nos cuidamos a veces. Al menos yo, se me va el día y ni me he sentado dos minutos seguidos en el sillón. Echo de menos hacer un poco de ejercicio, que tanto me gusta, o leer más allá de la pantalla del ordenador. Buena reflexión, voy a ver si me lo aplico. Besosss
Suu, Mamá sin complejos, pues no lo dudéis dedicaros ese tiempo para vosotras porque lo merecéis, porque tenéis que ser !Madres Felices!. Un abrazo.
En la misma línea:
http://www.bonding.es/jbonding/index.php?option=com_zoo&task=item&item_id=291&Itemid=63
Claudia, gracias por compartir tu enlace. Un abrazo.
Dedicarnos un rato al día (aunque hay días en los que nos resulta imposible) es importantísimo.
Los niños lo notan todo y si nosotras no estamos bien ellos tampoco lo estarán.
Toda la familia se beneficia de nuestro bienestar.
Yo también echo de menos un poco de ejercicio, esos largos ratos leyendo (por mucho que lo intento por la noche no puedo evitar quedarme dormida), etc, etc.
Gracias por recordarnos lo importante que es dedicarnos unos minutos al día.
Un abrazo.
La Casa Del Juguete, no siempre es fácil, el día “solo” tiene 24 horas. Pero es importante recordarnos esa necesidad y sobre todo teniendo en cuenta que ese bienestar que conseguimos repercutirá positivamente en nuestra familia. Un abrazo.
Es tan difícil encontrar un ratillo para nosotras y tan necesario….
Ana María, pero debemos lograrlo, al final es bueno para ti y es bueno para ellos. Un abrazo.